Preguntas frecuentes

Una presa es una estructura transversal a un río o arroyo que genera un lago artificial o embalse para almacenar el agua, elevando el nivel de un lado de la presa, aumentando la diferencia de alturas (salto bruto) entre el nivel del agua del embalse y el nivel del río aguas abajo de la presa.

Como la energía del agua está determinada por el caudal y el salto, a mayor volumen de agua y mayor desnivel, el potencial de energía disponible aumenta.

La generación de energía se produce cuando se abren las compuertas o válvulas que permiten el paso del agua a través de una tubería de gran tamaño hasta las turbinas hidráulicas, máquinas capaces de transformar la energía del agua en energía mecánica de rotación. El paso del agua por la turbina produce su giro y el del generador eléctrico, ya que están vinculados a través de un eje.

El generador es el responsable de la transformación de la energía mecánica en energía eléctrica lista para ser transportada y distribuida, a través de las líneas de transmisión, a todos los puntos de consumo.

En las últimas décadas nuestro país ha respondido al crecimiento de la demanda eléctrica a través de la incorporación de energía térmica (mayormente usinas a gas). En 2006, la Secretaría de Energía solicitó a Ebisa la elaboración de una Evaluación Expeditiva de Aprovechamientos Hidroeléctricos, con el objetivo de establecer una jerarquía de viabilidad de 30 proyectos como insumo para la elaboración de un Plan Nacional de Aprovechamientos Hidroeléctricos.

En ese momento, la ponderación ambiental de los proyectos del río Santa Cruz se realizó sobre la base de una versión elaborada en la década del 70, y aun así estas centrales quedaron en el orden 3 y 4 de ponderación ambiental (las dos primeras eran centrales de pequeño porte). Si se utilizara hoy la misma evaluación expeditiva del 2006, con la actual configuración y diseño de los proyectos del río Santa Cruz, el Índice de Jerarquía de Viabilidad Multicriterio posicionaría de manera aun más favorable a este proyecto.

Por otra parte, el gran desarrollo de las energías renovables intermitentes en los últimos años, en particular la eólica y la solar, requieren que el sistema eléctrico disponga de un aporte de potencia firme para compensar las frecuentes salidas de servicio de estas centrales; las hidroeléctricas cumplen un rol central para esa función.

A su vez, estas centrales realizan un aporte de gran importancia para cumplir con los compromisos ambientales del país (como el acuerdo de París de 2015 por el cambio climático), al reducir sensiblemente las emisiones de gases de efecto invernadero para generar electricidad.

A diferencia de otros proyectos hidroeléctricos, los embalses CC y LB no requieren el reasentamiento de población, lo que reduce sensiblemente las complejidades sociales del emprendimiento, lo que suma un elemento de importancia en su priorización.

Los Aprovechamientos del río Santa Cruz, en conjunto, serán el agente generador nacional más grande de entre los 270 operativos en el país, ya que por sí solas, ambas centrales aportarán un 4% del total del consumo eléctrico de Argentina, solo superadas por las centrales binacionales Yacyretá (15%) y Salto Grande (4%).

Un 17% de toda la electricidad mundial es provista por centrales hidroeléctricas. América del Sur es la región del mundo con mayor disponibilidad de agua per cápita; nuestro continente ha convertido esa ventaja natural en una ventaja competitiva: actualmente, más del 49 % de la electricidad sudamericana proviene del agua. Algunos casos destacados son: Paraguay (100 %); Colombia (69 %), Brasil (65 %), Venezuela (48 %) y Uruguay (40%). Un 76% de toda la energía renovable del mundo proviene del agua.

China, Estados Unidos, Brasil, Canadá, India, Rusia, Japón y Noruega (en ese orden) son los mayores generadores de hidroenergía del mundo.

Algunas naciones que constituyen modelos universales en la gestión sostenible de sus recursos naturales, como Noruega, Canadá o Suecia, son líderes en la generación hidroeléctrica a nivel global y cubren totalmente o porciones mayoritarias de su demanda eléctrica a partir de la energía del agua y exportan a países vecinos.

Si bien muchas economías desarrolladas ya han alcanzado prácticamente un techo en sus posibilidades de generación hidráulica, cada año se incorporan en el mundo unos de 30 GW de potencia, especialmente en aquellos países que aún disponen de potencial hidráulico no aprovechado (China, India, Brasil, Turquía, etc.). Esta incorporación anual de potencia hidráulica equivalente aproximadamente a diez centrales de Yacyretá. La Agencia Internacional de Energía Renovable (IRENA) estima que hasta el año 2050 la hidroenergía crecerá a un ritmo del 3 % anual.

La vinculación de las centrales al Sistema Argentino de Interconexión (SADI) aumenta la disponibilidad de energía en todo el país, incluyendo, por supuesto, a la provincia de Santa Cruz. Cabe especificar que el diseño de la represa CC para operar en punta, contribuirá de manera importante a mitigar los efectos de los picos de demanda en época de altas temperaturas en todo el territorio nacional.

El Estudio de impacto ambiental que se presentó en la Audiencia Pública del 20 y 21 de julio de 2017 (en el marco de la Ley Nacional 23.879) fue el resultado de la recopilación, integración y revisión de estudios previos: el ESIA realizado en el marco de las normas ambientales de Santa Cruz, de la consideración de los requerimientos del Dictamen Técnico de la provincia y de las Especificaciones Técnicas Ambientales (ETA) de la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sostenible de la Nación, junto con otros estudios especiales realizados por el contratista y por expertos independientes, altamente calificados y con experiencia en los principales ejes temáticos del proyecto, que fueron contratados por Ebisa (hoy IEASA).

Se han realizado también talleres multidisciplinarios con la participación de los especialistas contratados y los equipos de Ebisa. En forma paralela al proceso de análisis, los temas claves identificados por la SAyDS en las ETA fueron discutidos con los especialistas, de forma tal de encontrar soluciones a las problemáticas planteadas por los impactos identificados, a la necesidad de complementar la información disponible, a las incertidumbres derivadas de la ausencia de información y para proponer medidas de mitigación, incorporadas al Programa Director de Gestión Ambiental (PDGA).

Los cambios realizados a partir de 2016 son el resultado de la revisión total del proyecto, y apuntan a eliminar algunos impactos significativos identificados anteriormente. Entre otros, se han introducido las siguientes modificaciones al proyecto original:

  • La cantidad de turbinas totales para ambos aprovechamientos pasó de 11 a 8, motivado por la reducción del nivel de embalse en CC y el cambio de modo de operación de LB.
  • La altura de la presa en CC se bajó en 6,50 m, el nivel de embalse se redujo en 2,40 m y se ajustó el cálculo del oleaje, para garantizar el desacople hidráulico del embalse con el lago Argentino.
  • Se cuadruplicó la capacidad de erogación de los descargadores de fondo, asegurando que aún durante el desvío del río, llenado del embalse y épocas de aguas bajas se garantice la regularidad del ciclo hidrológico para la sostenibilidad ambiental.

De esta manera, el proyecto actual tiene como premisas: a) Garantizar el desacople hidráulico del futuro embalse de la presa CC respecto del lago Argentino, para evitar su afectación; b) Operar la central de LB de forma tal de mantener aguas abajo el régimen natural del río y, por lo tanto, evitar la potencial afectación del estuario del río Santa Cruz durante la vida útil de los aprovechamientos.

El Plan Director de Gestión Ambiental (PDGA) está orientado a planificar la ejecución de todas las actividades tendientes a brindar sostenibilidad al proyecto en sus distintas etapas, con conocimientos específicos y detallados del medio físico y biótico de la cuenca y el monitoreo sistemático de los indicadores de la evolución del ambiente en todas sus etapas.

En línea con este enfoque, se diseñó un Observatorio Ambiental que consiste principalmente en el desarrollo de modelaciones y monitoreos ambientales permanentes de la cuenca, que permitan integrar información y reconocer los procesos actuantes en distintos escenarios de condiciones normales y extremas, de modo de anticipar los cambios y definir estrategias de acción.

El PDGA contiene a su vez planes específicos para las etapas constructiva y operativa, destinados a la conservación de los recursos asociados a las áreas de obras, al manejo de residuos sólidos y efluentes líquidos, el control de emisiones atmosféricas, de la calidad del aire y de los niveles de ruido, el ordenamiento del transporte y la logística, el mantenimiento de maquinarias y equipos, el manejo de combustibles y sustancias peligrosas y la explotación de yacimientos, entre otros, así como un plan de contingencias (PADE) para ambas etapas.

El PDGA incluye además programas de relacionamiento comunitario, seguridad vial, salud, higiene y seguridad, recursos humanos, compras y seguimiento, entre otras acciones.

En la perspectiva social, se realizan estudios y desarrollo de planes de monitoreo de la salud y seguridad, y para la conservación y puesta en valor del patrimonio cultural (arqueológico) y natural (paleontológico y geológico) que son objeto de rescates.

Una de las premisas prioritarias del proyecto es que el embalse de la presa CC opere hidráulicamente desacoplado de los niveles normales del lago Argentino, de manera tal de garantizar la no afectación de los glaciares de la cuenca. Para ello se realizaron tres estudios independientes que verificaron que el nivel de la nueva cota del proyecto (176,50 m) permite garantizar el desacople hidráulico deseado, aún si ocurriesen crecidas de gran magnitud, que obliguen a operar el embalse con cotas mayores. El desacople implica que no se espera que haya variaciones en el comportamiento natural del sistema compuesto por el lago Viedma, el río La Leona, el lago Argentino y el Campo de Hielo Patagónico Sur.

Las principales amenazas actuales para la especie, en las áreas de reproducción (en la meseta central y occidental), son la presencia de especies exóticas invasoras (trucha stealhead y visón americano) y de la gaviota cocinera, siendo éstas las principales causas de declinación poblacional de las últimas dos décadas. Estas amenazas son independientes del proyecto hidroeléctrico.

Los estudios disponibles más recientes no identifican amenazas severas en las áreas de invernada (estuario), ni durante el proceso migratorio que, en ambos casos, podrían tener relación con el proyecto. A pesar de ello, en el EsIA se abordan los aspectos conocidos de la biología y distribución del macá tobiano, para el cual se han considerado los aportes de especialistas en la materia y se incorporaron nuevos estudios integrados para analizar en mayor detalle la potencial afectación del nivel del agua y salinidad en el estuario durante las etapas de llenado de los embalses y operación de las represas. Dado que la operación de LB está diseñada de manera de no afectar el estuario, la etapa crítica se define en el periodo de llenado de los embalses.

No, pero el impacto de las represas sobre la ictiofauna es una preocupación de suma importancia, ya que afecta el proceso de migración de peces, ya sean especies nativas o de interés socioeconómico.

Este impacto puede mitigarse, y para ello está prevista la construcción de escalas de peces, que facilitan la migración y se están realizando monitoreos para ampliar el conocimiento sobre la biología de la lamprea y definir las soluciones pertinentes, en las distintas etapas del proyecto, incluido el desvío del río durante el periodo de construcción. Respecto de los salmónidos (trucha y salmón chinook) existe un mayor conocimiento biológico y ecológico que permite desarrollar estructuras eficientes. No obstante, se realizarán monitoreos para perfeccionar los pasos para estas especies.

Los embalses pueden modificar las condiciones ambientales del agua y, en consecuencia, ello puede generar condiciones ambientales apropiadas para la proliferación de vectores de enfermedades. Sin embargo, estos cambios están íntimamente relacionados con la temperatura ambiente y con la carga de nutrientes del sistema (desagües cloacales u otras actividades contaminantes en el río). Debido a las características climáticas de la región, a la baja densidad de población y de actividades productivas, no se prevé que aparezcan patologías asociadas a la creación de los embalses.

Además de los beneficios estrictamente energéticos, a nivel regional los embalses promueven el desarrollo de actividades turísticas y recreativas, y potencian las perspectivas de producción agropecuaria bajo riego. Durante la etapa de obra, la dinámica socio productiva de la región se fortalece, generando nuevas oportunidades de empleos directos e indirectos.

La provincia recibe regalías por el aprovechamiento de un recurso propio, como es el agua, y se ejecutarán importantes programas de compensaciones de carácter socio-ambiental.

A su vez, la magnitud y profundidad de los estudios que se realizan para la gestión ambiental del proyecto brindan mayor conocimiento de las especies y ecosistemas locales y regionales.

En el pico de actividades de la construcción se crearán 6000 puestos de trabajo directo. En la provincia de Santa Cruz, la Ley 3141 del año 2010 establece que el 70% de los trabajadores deben ser residentes de la provincia (considerando como tal aquellos que tengan un mínimo 2 años de residencia). Partiendo del cumplimiento de esta Ley, el piso de trabajadores de la provincia será de 70%; sin embargo, por la gran cantidad de puestos de trabajo requeridos y los programas de capacitación en oficios que amplían las posibilidades de los trabajadores locales, se prevé que el porcentaje de obreros de la construcción residentes en la provincia sea mayor a ese porcentaje.

La realización del proyecto implica una reducción neta de emisiones producto de la comparación con otras fuentes de generación con mayor índice de emisiones, como la térmica, predominante en el sistema eléctrico argentino. Los resultados obtenidos muestran que la generación de energía eléctrica de las centrales CC y LB tendría asociada una emisión específica de 42,29 gramos de dióxido de carbono equivalentes por kilowatt hora. Este valor, implica una reducción de emisiones del orden del 90 %, comparado con el factor de emisiones de la red argentina, lo cual ayudará al país a cumplir con los acuerdos internacionales en materia climática.